Isabel de Bosch

Isabel nació en San Cristóbal, Totonicapán, al que Isabel ha apoyado siempre: la principal escuela pública de San Cristóbal lleva el nombre de su padre, y el centro de salud el de su hermano Dionisio y ambas instituciones reciben el apoyo para su funcionamiento de la organización que Isabel preside.

Desde joven demostró una sensibilidad y comprensión hacia las necesidades de los más desposeídos, y con el tiempo, y siendo ella una empresaria y directora de empresas muy importantes del país, se involucró voluntariamente, en actividades de beneficio comunitario. Primero lo hizo a título personal, más tarde como rotaria (fue la primera presidente mujer de un club social Rotario, tradicionalmente exclusivo de hombres); y en los últimos años, como presidenta de la Fundación Juan Bautista Gutiérrez, entidad creada en homenaje a su padre. Ha sabido identificar necesidades sociales, a la par de metodologías adecuadas para llevar auxilio a los menos favorecidos, de manera que ha atendido, durante mucho tiempo, a instituciones de apoyo a minusválidos, a niñas abandonadas, a niñas que han delinquido, a jóvenes con potencial pero que no cuentan con los recursos para estudiar y salir adelante, a instituciones de servicio comunitario, entre otros proyectos a los que apoya; y lo más importante, que lo hace involucrándose personalmente, y aportando los recursos necesarios para el buen funcionamiento de las entidades que lo prestan. Trabaja denodadamente a favor de los proyectos en que se ha implicado, con una energía y entusiasmo extraordinarios; atiende todos los días sus responsabilidades autoasumidas. Es una auténtica mujer de servicio a la comunidad, razón por la cual ha recibido diversas distinciones, incluyendo la Orden del Quetzal que otorga el Gobierno por méritos extraordinarios.