Karim Heredia

Karim Heredia es un chapin emprendedor quien ha alcanzado el éxito fuera de nuestras fronteras.



Este guatemalteco ha luchado fuerte para alcanzar el éxito. Hoy trabaja en Skype, en Estonia, una de las compañías más reconocidas del mundo.

Karim Heredia González es bastante conversador, sonriente y amable. Es un genio de las computadoras nacido en la Ciudad de Guatemala el 23 de agosto de 1972.

Hoy trabaja en Skype, una plataforma para hacer llamadas sobre internet que desde el 2011 pertenece a Microsoft, luego de que este último lo comprara por US$8.5 mil millones. Ahora se planea que ese programa sustituya por completo al MSN Messenger, que por años fue una de las puntas de lanza del gigante informático de Bill Gates.

Por su trabajo, desde el 2009, Heredia reside en Estonia, una pequeña nación de Europa del Este de solo 1.3 millones de habitantes y una superficie de 45 mil 226 kilómetros cuadrados, equivalente más o menos a la extensión de Petén y Alta Verapaz.

Ese país, sin embargo, es reconocido mundialmente por su alto nivel tecnológico. “Aquí todo se hace a través de internet: desde las votaciones, hasta los negocios”, refiere.

En su cuenta de Twitter, en forma reciente, se refirió a su hijo de poco más de 1 año de edad: “Un día de estos, Trevor va a empezar a mandar correos y tuits”.

Heredia disfruta su trabajo en la nación estonia. Extraña Guatemala, por supuesto. En esta entrevista, precisamente por Skype, cuenta su trayectoria hasta llegar a laborar en ese monstruo tecnológico.

Mi cargo se llama arquitecto de herramientas de ingeniería, que es algo, digamos “oscuro”, para los que nos desempeñamos en computación. Mi equipo y yo, que somos unas 30 personas, diseñamos programas dirigidos a otros desarrolladores que laboran en Skype.

Entre el 2003 y el 2005 estudié dos maestrías simultáneamente, en la Universidad Técnica de Hamburgo-Harburgo y en el Instituto Tecnológico del Norte.

En ese lapso hice prácticas, entre ellas un internado en la Silicon Manufacturing Itzehoe, que es una subsidiaria de Philips. Era bastante interesante porque se dedicaba a hacer componentes para teléfonos móviles y otros equipos electrónicos. La mayoría de los que trabajan allí tienen un alto nivel académico, con doctorados en electrónica o física, pero increíblemente nadie sabía cómo desarrollar sistemas de computación que monitorearan los procesos de producción de microcircuitos. Así que me contrataron.

Al terminar mis estudios me quise quedar a trabajar en Europa. Conseguí un empleo en IBM de Irlanda, y con Janne nos mudamos para allá. Trabajé como ingeniero de software, desarrollando aplicaciones en Java y redes sociales para empresas.